PREFACE
"Contigo Pan y Cebolla," a prose comedy of the lightest sort, affords a pleasant and attractive glimpse of certain phases of Spanish life and thought. Manuel Eduardo de Gorostiza is said to have written the play in order to cure his daughter Luisa of her infatuation for a worthy but impecunious suitor; but in addition to this motive his purpose is obviously to entertain.
The theme developed is a family affair, and so the vocabulary is essentially domestic. In this vocabulary of over sixteen hundred words, many of the phrases and expressions appear again and again in the natural fashion of every-day speech.
The text used is that found in Book I of the four-volume edition, "Obras de D. Manuel E. de Gorostiza," México, 1899. From the standpoint of typography this text is lamentably inexact. The necessary corrections have been made, and the accentuation is in accordance with the latest rulings of the Royal Spanish Academy. For the sake of the student one or two passages have been omitted.
Much work has been left to be done by those who read the play as prepared. The Spanish-English vocabulary is limited in most cases to defining the word as it occurs in the text, and frequently only an approximation of the meaning has been attempted. For instance, the English equivalents of the same Latin origin as the sonorous Spanish terms that are used so naturally by the man-servant Bruno and the garrulous Nicolasa would be strangers to the lips of English-speaking individuals of corresponding station.
There has been added a series of questions and topics (Preguntas y Temas) that may serve as suggestions for exercises in composition. The questions follow the thread of the story, but they are not meant to be exhaustive, while the number of topics for descriptive paragraphs or additional dialogue can readily be increased.
Instead of the usual biographical data collected from many sources and presented to the student in English, selections have been taken from a life-sketch of Gorostiza written by the distinguished Mexican Roa Bárcena, who secured his information from Gorostiza's son. Naturally the biographer has thrown into high relief the part which Gorostiza took in the interesting events that occurred in Europe and in the New World during his lifetime. We are mainly concerned with Gorostiza the dramatist. Next to Juan Ruiz de Alarcón (1581?-1639), Mexico honors him as her greatest modern representative in the dramatic field. Furthermore, the play "Contigo Pan y Cebolla" is given first place on the list of his many literary achievements.
This play the reader is left to gauge by his own standards. No two individual opinions will be exactly alike, and the judgment of non-Spanish critics will naturally be different from that formed by those to whom Spanish is the native tongue. By good fortune there is available a criticism of "Contigo Pan y Cebolla" written by Mariano José de Larra, and to serve as a guide there have been included here a few paragraphs from the pen of this contemporary of Gorostiza, who was the foremost Spanish satirist and dramatic critic of his time.
Thus the reader has before him specimens of the prose writings of three distinguished men. All three write in Spanish; yet all three differ in style and in temperament. To those readers in America who have hitherto looked for the best things with a backward glance there should be a certain significance in the fact that two of these writers are of Mexican birth.
E. McG.
BERKELEY, CALIFORNIA
NOTICIA BIOGRÁFICA
Gorostiza nació en nuestro puerto de Veracruz el 13 de octubre de 1789, de una familia española distinguida, cuyo jefe, el general D. Pedro de Gorostiza, vino a la Nueva España con el segundo Conde de Revillagigedo, de quien era pariente o amigo, a encargarse del mando civil y militar de aquella plaza. Su madre, D.ª María del Rosario Cepeda, contaba entre sus ascendientes a Santa Teresa de Jesús, y había heredado su ingenio y afición al estudio, de que dió buenas pruebas en Cádiz. Muerto D. Pedro en 1794, la viuda regresó a Madrid con tres hijos, siendo nacidos en España D. Francisco, en quien debía recaer el mayorazgo, y D. Pedro Ángel, después matemático notable y a quien como literato elogia D. Eugenio de Ochoa en el Tesoro del Teatro Español. El menor, nuestro D. Manuel, habiendo recogido el primero los bienes patrimoniales y abrazado el segundo la carrera de las armas, fué destinado a la Iglesia y emprendió los estudios necesarios. Si aprovechólos, como después lo demostró, la vocación sacerdotal no le vino, y con ayuda de sus hermanos, pajes de la
familia real a la sazón, obtuvo plaza de cadete, presentándose a la madre el día menos pensado con uniforme militar en vez de hábitos.
La invasión francesa le halló listo a la defensa de la que entonces era su patria, como la invasión norteamericana le había de hallar muchos años después entre los más distinguidos defensores de su tierra natal. Era capitán de granaderos en 1808; batióse contra los franceses, derramando a ocasiones su propia sangre, y ya coronel, y cambiadas las circunstancias públicas, abandonó las armas en 1814 para entregarse a las letras. Ya en 1821 había escrito y hecho representar[1] en Madrid sus primeras comedias Indulgencia para Todos, Tal para cual, Las Costumbres de Antaño y Don Dieguito; pero el torbellino de la política habíale envuelto en su tromba. El odio a los invasores[2] no le preservó del virus de la revolución francesa, y la actitud y las leyes de las Cortes de Cádiz tuviéronle de admirador y partidario. Ni era fácil, supuestas las ideas dominantes, cuya filiación española databa del reinado de Carlos III, que un joven de su carácter e inclinaciones dejara de formar en el bando de los Martínez de la Rosa, Alcalá Galiano y Quintana, y a que
en esfera menos activa pertenecían hasta hombres que, como Gómez Hermosilla y Moratín, aceptaron el gobierno efímero de José Bonaparte. Gorostiza llevó a la política la actividad y fogosidad de su carácter y de sus verdes años; y el príncipe que había asombrado al mundo con los rasgos de su deslealtad filial[3] en Aranjuez, de su humillación y bajeza en Valencey, y de su versatilidad, falsedad y crueldad en el trono, al recobrar el poder absoluto y enviar a los presidios de África a los más ilustres ministros y consejeros de su período constitucional, no podía haberse olvidado del fecundo y entusiasta orador liberal de la Fontana de Oro. Proscrito D. Manuel Eduardo y confiscados sus bienes, salió de España, recorriendo diversas capitales europeas y deteniéndose algún tiempo en Londres, donde residían otros muchos emigrados españoles.
[Footnote 1: 'Had written and had had produced,' hacer being here used with the active infinitive to express the idea had caused to be produced.]
[Footnote 2: His hatred for the (French) invaders. As the ideas of the American and French Revolutions were permeating the Spanish colonies, so Napoleon, quite without intention, gave to Spain herself an impulse to national feeling. Charles III had encouraged the growth of democratic ideas, and the framing of the Constitution of 1812 by the Cortes of Cadiz marks the climax of radical Spanish development during this epoch. (Cf. Charles E. Chapman, "A History of Spain," chap. xxxv, New York, Macmillan Co., 1918.)]
[Footnote 3: Ferdinand VII, son of Charles IV and Maria Louisa, was one of Spain's worst kings. With the army and the people on his side he openly opposed his father, causing the latter to abdicate on March 19, 1808. The humiliating negotiations of this royal family with Napoleon at Bayonne and the subsequent invasion of Spain by the French led to the glorious uprising of the Spanish people on the second of May, 1808.]
Compartió con ellos las penalidades y escaseces del destierro, tanto más duro para él cuanto que tenía que atender a familia propia, pues se había casado en Madrid con D.ª Juana Castilla y Portugal. Las letras, que sólo por afición cultivó antes, fuéronle ahora recurso eficaz de subsistencia. Escribía en periódicos sobre materias varias, y especialmente contra el absolutismo dominante en España. En 1822 había publicado en París su Teatro Original, con las comedias que acabo de citar y que aparecieron dedicadas a Moratín; y tres años después, imprimió en Bruselas su Teatro Escogido, en que de la edición anterior sólo reprodujo Indulgencia para Todos y D. Dieguito, presentando como nuevas piezas El Jugador y El Amigo Íntimo, y poniendo al frente su retrato, que es el generalmente conocido y que no da idea de la vivacidad y animación de su gesto.
Entretanto, México había realizado su independencia, y siguiendo la propensión que en su adolescencia acompaña a los pueblos como a los individuos, de llamar la atención ajena y de crearse relaciones que prometen grandes bienes, trataba de hacerse representar dignamente en el exterior, y por medio de sus agentes invitó a Gorostiza a asumir la ciudadanía mexicana y a encargarse de importantes comisiones diplomáticas. A consecuencia de ello, nuestro representante en Londres, D. José Mariano de Michelena, en Julio de 1824 dirigió al Gobierno un ocurso de Gorostiza ofreciendo sus servicios a México; y antes de terminar el año, se le encargó una misión confidencial en Holanda. Su familia, que había quedado en Madrid, se le reunió después en Bruselas de donde en 1829 pasó D. Manuel de encargado de negocios a Londres. De esta última corte, y siendo ministro plenipotenciario, después de la caída de Carlos X,[1] fué dos veces a París con el carácter de enviado extraordinario, logrando ajustar nuestro primer
tratado de amistad y comercio con Francia. Tuvo, además, misión confidencial de la administración de Bustamante para arreglar el reconocimiento de nuestra independencia por España, de que se desistió en virtud de sus informes; había estado asimismo con carácter diplomático en Berlín, y para apreciar el resultado general de sus gestiones, bastará recordar que él negoció casi todos nuestros primeros tratados con potencias extranjeras. Por entonces, escribió e imprimió en Londres su obra dramática más notable a mi juicio, Contigo Pan y Cebolla; refundió Las Costumbres de Antaño, y dio a luz una Cartilla política que acaso aun más que sus servicios diplomáticos le ganaría la voluntad de nuestros hombres de 1833.[2]
[Footnote 1: Charles X (1757-1836) became king of France in 1824; forced to abdicate in 1830.]
[Footnote 2: 'Must have earned him the good will of our men of 1833.' In 1832 General Anastasio Bustamante, "a heavy, dull, rather kindly, and fairly honest aristocrat, though nominally a moderate Federalist," who had become President of Mexico in 1830 by the revolution which displaced Don Vicente Guerrero, was driven from power by another revolution in which General Antonio López de Santa Anna joined. Gómez Pedraza, the president whom Guerrero had deposed, was restored to fill out his own term; then, in 1833, Santa Anna was elected, but retired to his estate, leaving the vice-president Gómez Farías in power. He, like Gómez Pedraza, attempted reforms directed chiefly against the Church and the army, with the backing of the Federalist majority in Congress. Thereupon the rival Centralist party, made up largely of the Church and the rich proprietors, called in Santa Anna, who had been biding his time to go over to their side.]
Vino en ese año con su familia a México, hallando desde Veracruz cordial y entusiasta recibimiento; y supuesto su positivo mérito y lo avanzado de sus ideas liberales, nada extraño fué verle aquí nombrado bibliotecario nacional y síndico del Ayuntamiento, ni que la administración de Gómez Farias le hiciera miembro de la Dirección General de Instrucción Pública, en que figuraban Rodríguez Puebla, Quintana Roo[1] y algunos otros personajes, y que, como es sabido, llegó a ser una especie de consejo privado en que se discutieron y resolvieron las más graves cuestiones políticas de la época. El historiador Mora, Ercilla de esta nueva Araucana[2], habla de la aquiescencia de Gorostiza respecto de las medidas dictadas en materias eclesiásticas, y de la parte activa que tomó en el plan de secularización de la enseñanza y en la formación de la biblioteca; pero de su animado relato de aquellos días terribles en que se proscribían en masa los partidos[3], nada se deduce en menoscabo de los humanos sentimientos del autor de Indulgencia para Todos,
ajeno a los odios y a las persecuciones personales que anublaban el horizonte, y en cuanto a sus ideas y tendencias políticas, si las ensalzara perdería yo todo derecho a vuestro aprecio.
[Footnote 1: Rodríguez Puebla and Andrés Quintana Roo were prominent figures among the hombres de 1833. The latter especially, as president of the House of Representatives (Cámara de diputados), in 1830 fearlessly protested against the harsh treatment of political offenders as he had earlier opposed the expulsion from Mexico of the Spaniards on the formation of the Republic. Quintana Roo is respectfully styled the viejo y varonil insurgente.]
[Footnote 2: José María Luis Mora (1794-1848), author of "Méjico y sus revoluciones." Just as, remarks Roa Bárcena, the poet Ercilla has recorded the struggles of the Araucanians and the Spaniards, so the historian Mora has recorded the struggles of the Mexicans.]
[Footnote 3: Cf. Note I, above. It is plain that Gorostiza and Quintana Roo took the same stand on these questions.]
Cambiaron los tiempos; pero, puestas ya en relieve las altas dotes de nuestro D. Manuel Eduardo, siguió desempeñando a intervalos papel notable en la administración pública, ya como consejero, ya como ministro de Relaciones o de Hacienda, cuyas secretarías tuvo diversas veces a su cargo; ya, en fin, como plenipotenciario en el arreglo de las cuestiones que en 1838 provocaron la guerra con Francia[1]. Infatigable en su actividad, la consagraba ora a la instrucción general y a la de los niños de la Casa de Corrección, cuyo establecimiento fué objeto particular de sus desvelos; ora al teatro, cuya afición jamás le faltó[2], y a que dió impulso por todos los medios posibles, haciendo venir, en mucha parte a su costa, la primera compañía de ópera, y constituyéndose empresario del Principal, para cuyo fomento refundió y tradujo multitud de piezas extranjeras, entre ellas la Emilia Galotti, obra de bastante mérito, del dramaturgo alemán Léssing. Aun debía figurar, sin embargo, en escenario más importante y noble, y sus últimos años nos ofrecen hechos merecedores
de eterna recordación y que vinieron a coronar dignamente una vida empleada casi toda en el servicio de su patria. Refiérome a su misión diplomática en los Estados Unidos y a la parte que tomó en 1847 en la defensa del territorio nacional[3].
[Footnote 1: Reference is here made to the "Pastry War," so styled because among the claims for indemnity made by France in behalf of Frenchmen who had sustained losses in Mexico was one of a French baker whose wares had been purloined by a Mexican mob.]
[Footnote 2: 'For which he never lost his fondness.']
[Footnote 3: The national territory here referred to is, of course, Mexico. (For a general history of Mexico, a standard work in English is that of Hubert Howe Bancroft, "A History of Mexico," 6 vols., San Francisco, 1883. The latest and most detailed study of the period covering the war with the United States is Justin H. Smith's "The War with Mexico," 2 vols., New York, 1919).]
* * * * *
Tras las batallas de Palo Alto y Resaca, la toma de Monterey, la jornada gloriosa aunque estéril de la Angostura[1], la ocupación de Tampico, la rendición de la humeante y heroica Veracruz y el tremendo desastre de Cerro Gordo, el cañón norteamericano tronó en el Valle mismo de México, y un pueblo vencido ya en cien combates, pero conservando el ánimo sereno que heredó de sus dos razas progenitoras, se agrupó en torno de sus banderas destrozadas a defender la capital de la República. El diplomático ilustre que había sostenido en Washington[2] la causa de la justicia, la causa nacional, quiso pelear por ella como soldado, aspirando a sellar con su propia sangre sus palabras y sus escritos. Levantó y organizó un batallón de artesanos, denominado de "Bravos," y cuando los restos del brillante cuerpo de ejército debelado en Padierna retirábanse en confusión ante las bayonetas del vencedor, el anciano de cerca de sesenta años, fuerte y valeroso y resuelto como en los días de su juventud, se apostaba a la cabeza de sus guardias nacionales en el convento de Churubusco,
deteniendo el paso al enemigo hasta quemar el último cartucho y recibirle impávido con los brazos descansando sobre las armas. Si la gloria humana no es sueño, Gorostiza alcanzóla ese día, recibiendo sus palmas en el respeto y la admiración de sus adversarios.
[Footnote 1: The battle known to Americans as Buena Vista. Cf. Whittier's poem "The Angels of Buena Vista."]
[Footnote 2: Gorostiza was sent as Special Minister to Washington in 1836. Justin Smith thus characterizes him: "a witty, agreeable man of the world, Mexican by birth, Spanish by education, the author of some clever dramas, but not professionally a topographer, a lawyer or even a diplomat." ("The War with Mexico," vol. I, p. 64.) The delicate question as to the causa de la justicia is ably handled by the two historians above mentioned.]
Tal fué el último rasgo de su vida pública y en la privada comenzó desde entonces a gustar el cáliz de amargura que tarde o temprano llevamos todos a los labios[1] en el huerto del mundo. La muerte de una hija suya, las quiebras mercantiles que acabaron con su modesta fortuna, la ingratitud de los gobiernos: todas esas nieblas frías que traen consigo sobre la frente del hombre los vientos de la adversidad al doblarle como frágil caña hacia la tierra que ha de recibir sus despojos, quebrantaron su ánimo, debilitaron su físico, y recibiendo en un ataque cerebral el golpe de gracia, rindió el alma al Criador el 23 de octubre de 1851, en Tacubaya.
[Footnote 1: An allusion to the Agony of Christ in the garden of Gethsemane.]
JOSÉ MARÍA ROA BÁRCENA
"Datos y apuntamientos para la biografía de D. Manuel E. de Gorostiza," en Memorias de la Academia Mexicana, México, 1876, t. I, págs. 93-101.
CRÍTICA DE CONTIGO PAN Y CEBOLLA
El señor de Gorostiza, poeta ya conocido en nuestro teatro moderno, se ha apoderado de una idea feliz y ha escogido un asunto de la mayor importancia. ¿Halo desempeñado[1] como de su talento nos debíamos prometer[2]? Oiga el lector el argumento, y podrá responder a tan atrevida pregunta.
[Footnote 1: Note the position of the pronoun object, since the verb is first in the clause.]
[Footnote 2: 'As we ought to expect from a man of his talent.']
Matilde, hija de un padre, que, según de la comedia resulta, no conoce sus inclinaciones ni su carácter, ama a don Eduardo de Contreras, joven de talento, rico, y que ocupa un puesto distinguido en la sociedad; pero ignora estas circunstancias sin embargo de que entra en su casa con frecuencia. Anímase don Eduardo a pedir la mano de Matilde a don Pedro, quien gustosísimo se la concede, pero en el momento de convenir en tan deseado enlace, sabe la heroína que don Eduardo no es pobre, nota que no hay en esta boda los obstáculos que en las de sus novelas ha leído,[1] desama de pronto a quien tanto amó y despide a don Eduardo. Éste, que conoce de donde le viene el golpe,[2] propone al padre, aturdido de tal mudanza, una ingeniosa ficción que ha de llevar a cabo sus deseos. Fíngese desheredado de un tío suyo, y desairado por don Pedro; aparenta la novelesca desesperación de un amante despedido, y estos extraordinarios medios hacen renacer el acomodaticio cariño de Matilde, que por lo visto sólo ama en casos
The sample stops here
This is as far as the free sample of Contigo Pan y Cebolla goes
You have read 3 of 41 chapters. Start your trial to keep reading all 41 chapters, tap any word for an instant translation, hear the audio narration, and save your progress across devices.